Día para la Igualdad Salarial: avanzar hacia una retribución justa.

El 22 de febrero se conmemora el Día para la Igualdad Salarial, una fecha dedicada a visibilizar la brecha retributiva entre mujeres y hombres y a recordar la importancia de seguir trabajando para erradicarla. Con motivo de esta jornada, se ha divulgado una declaración institucional que reafirma el compromiso de impulsar políticas públicas capaces de corregir las causas estructurales de la desigualdad salarial.

Según los datos recientes, la brecha salarial de género se sitúa en el 15,7 %, el valor más bajo registrado hasta ahora. En el empleo a tiempo completo, la brecha ha descendido más de 5 puntos desde 2018, situándose en el 4,9 % en 2023. Estos avances muestran que las medidas adoptadas en materia de igualdad retributiva están dando resultados. No obstante, la brecha sigue siendo una realidad inaceptable que refleja desigualdades profundas y persistentes.

Una parte importante de la brecha salarial se explica por la infravaloración histórica de las ocupaciones desempeñadas mayoritariamente por mujeres. Entre ellas: cuidados, limpieza, atención social y sanitaria y educación infantil. Son trabajos esenciales para el sostenimiento de la vida, pero continúan asociados a condiciones laborales y salarios más bajos, no por razones objetivas, sino por sesgos culturales y sociales arrastrados durante décadas.

El texto institucional subraya que cerrar esta brecha es fundamental para garantizar la autonomía económica de las mujeres, prevenir la pobreza laboral y evitar que estas desigualdades se reproduzcan también en las pensiones. La igualdad salarial está estrechamente relacionada con la corresponsabilidad en los cuidados. Para reducir la brecha, es esencial:

  • contar con servicios y marcos normativos que faciliten la conciliación,
  • promover en las empresas horarios, permisos y políticas internas equitativas,
  • fomentar una distribución justa de los cuidados dentro de los hogares.

Los datos de la Encuesta de Empleo del Tiempo del INE son reveladores: un 34 % de las mujeres con empleo dedica 4 horas diarias al cuidado de hijos e hijas o personas dependientes. Ese mismo porcentaje de hombres dedica alrededor de 2 horas.

Esta desigual distribución del tiempo repercute directamente en oportunidades profesionales, desarrollo de carrera, salarios y pensiones. La igualdad retributiva no es solo un objetivo económico: es un elemento fundamental de la igualdad real, la autonomía personal y el bienestar social. Mientras existan diferencias salariales sin justificación, persistirá una desigualdad estructural que limita la libertad y el proyecto vital de muchas mujeres.

Reducir la brecha salarial es una tarea colectiva que requiere educación, sensibilización, corresponsabilidad y compromiso social. Cada avance importa, pero el camino continúa.

Desde el 17 de noviembre, las mujeres trabajan “gratis” en la UE: la brecha salarial persiste.

Cada año, el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) nos recuerda una realidad incómoda: la brecha salarial sigue siendo una asignatura pendiente en Europa. En 2025, la Comisión Europea ha fijado el 17 de noviembre como la fecha simbólica a partir de la cual las mujeres trabajan “gratis” hasta final de año. ¿Por qué? Porque, de media, las mujeres ganan un 12% menos que los hombres. Esto significa que, aunque desempeñen las mismas funciones, sus ingresos anuales equivalen al 77% de los de los hombres. Para igualar lo que ellos ganan en un año, las mujeres tendrían que trabajar 15 meses y 18 días. Tres meses y medio de trabajo invisible que no computa para pensiones, ni para derechos futuros. De hecho, la brecha en pensiones alcanza el 25% en la UE.

¿Por qué ocurre esto?

  • Persisten roles de género que orientan a las mujeres hacia disciplinas menos valoradas económicamente.
  • La carga de cuidados y tareas domésticas sigue recayendo mayoritariamente sobre ellas.
  • Las mujeres ocupan menos puestos de liderazgo y poder, el ámbito con peor puntuación en el índice de igualdad.

¿Dónde estamos en España?

Buenas noticias: España se sitúa cuarta en el ranking europeo, con 70,9 puntos, por detrás de Suecia, Francia y Dinamarca, y muy por encima de la media europea (63,4). Además, destaca en avances en representación política y toma de decisiones.

¿Qué necesitamos para cambiar esto?

Como señala Carlien Scheele, directora del EIGE:

“Tenemos que hacer realidad la igualdad salarial, crear sistemas de cuidado que liberen tiempo y repartan la carga, y fijar objetivos de liderazgo que conviertan el potencial de las mujeres en poder”.

La igualdad plena no llegará antes de 50 años si no aceleramos el cambio. Cada día que pasa sin medidas efectivas, las mujeres pierden tiempo, oportunidades y derechos. La brecha salarial no es solo una cuestión económica: es una cuestión de justicia social.

“Educar para prevenir”: Taller para fomentar relaciones sanas y prevenir violencias.

En el marco del programa “Educar para prevenir”, impulsado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Santander, hemos desarrollado un taller dirigido a tres grupos de Formación Profesional de grado medio.

El objetivo del taller es promover la igualdad y prevenir conductas que puedan derivar en violencia emocional, psicológica o digital. Durante el taller, se abordaron cuestiones esenciales para la vida personal y social del alumnado:

  • Fomento de relaciones sanas entre iguales, basadas en el respeto y la autonomía.
  • Detección de conductas abusivas o tóxicas, aprendiendo a identificar señales tempranas.
  • Reconocimiento de signos de control y celos, entendiendo por qué no son muestras de amor, sino alertas de riesgo.
  • Uso responsable de las redes sociales, evitando la sobreexposición y el control digital.
  • Prevención de violencias ejercidas a través de redes sociales, como el ciberacoso o la difusión no consentida de imágenes.
  • Educación afectivo-sexual desde la igualdad, tanto en el entorno digital como fuera de él, para construir vínculos libres de violencia.

La adolescencia y la juventud son etapas clave para construir relaciones basadas en el respeto. Sin embargo, en ocasiones se normalizan actitudes que pueden ser dañinas: celos, control, dependencia emocional o conductas abusivas. Detectarlas a tiempo es fundamental para prevenir situaciones de violencia.

“Cuidarse también es cosa de hombres”: Masculinidades y prevención laboral.

El pasado 19 de noviembre, con motivo del Día Internacional del Hombre y aprovechando que el 8 de noviembre se cumplieron 30 años de la publicación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, desarrollamos una actividad en el aula para reflexionar sobre cómo influyen los mandatos de masculinidad en los accidentes laborales, especialmente entre los hombres jóvenes.

Los datos oficiales del INSST (2024) son claros: el grupo de edad de 16 a 24 años presenta la mayor siniestralidad, con una diferencia muy marcada entre sexos. Estas cifras nos invitan a preguntarnos si, además de la segregación horizontal y la falta de experiencia, pueden influir los modelos de masculinidad en la asunción de riesgos en el trabajo.

La actividad no solo busca reducir accidentes, sino también romper estereotipos que asocian la masculinidad con la temeridad. Promover una cultura preventiva inclusiva es clave para la seguridad y la igualdad en el trabajo.

Jornada Técnica: Violencia sexual en el trabajo: abordaje desde la PRL

El INSST ha organizado para hoy una jornada Técnica sobre violencia sexual y acoso por razón de sexo, que responde al Objetivo 5 de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 (EESST), centrado en integrar la perspectiva de género en el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo. En la citada EESST se subraya la necesidad de desarrollar herramientas que ayuden a las empresas a incorporar dicha perspectiva en la evaluación de riesgos. Este enfoque incluye específicamente la violencia sexual, conforme a la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual.

Con esta jornada se pretende reflexionar sobre el abordaje de este tipo de violencia y acoso de forma preventiva, integral e integrada en el trabajo. De esta forma se contribuirá a garantizar entornos laborales seguros, saludables, igualitarios y respetuosos con los derechos humanos fundamentales.

Desde la coordinación de igualdad consideramos fundamental profundizar en el conocimiento sobre la violencia sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral. Este aprendizaje nos permite avanzar en la adquisición de competencias profesionales y personales que fomenten entornos seguros, igualitarios y respetuosos, tanto en la formación como en la futura inserción laboral del alumnado. Incorporar la perspectiva de género en la prevención de riesgos no solo responde a la normativa vigente, sino que contribuye a preparar a las personas para desempeñar su trabajo con responsabilidad social y respeto a los derechos humanos.