La placa de ensayos Protoboard


constitución de una placa Protoboard típica

Cuando queremos probar el funcionamiento real de un circuito electrónico, básicamente tenemos dos opciones:

  • Lo diseñamos en una placa de circuito impreso, lo construimos y luego lo probamos. Esto sería lo ideal, puesto que así es como el circuito se reproduciría en su construcción por otras personas, o por máquinas, para su distribución y venta. Pero tiene sus grandes inconvenientes: nos llevaría mucho tiempo su construcción, al final de las pruebas, si queremos aprovechar los componentes tenemos que desoldarlos, con lo que lleva más tiempo y además éstos sufren (incluso hemos tenido que cortar algunas patillas…) o definitivamente desechamos el circuito ya montado incluyendo sus componentes, con la pérdida implícita de los mismos.
     
  • Lo construimos en un tablero de pruebas temporal, no definitivo, en el que además de improvisar cambios y sustituciones de componentes, podemos realizar todo tipo de medidas. El montaje y desmontaje es simple (aunque hay que tener una precaución especial con cortocircuitos y conexiones accidentales). Además, como no se suelda ni se cortan patillas, el aprovechamiento de los componentes es máximo.

Aquí vamos a ver un par de vídeos sobre cómo funciona una placa tipo board y cómo se implementan sencilos circuitos en ella. También veremos los distintos modelos de Protoboard y algunos accesorios. Hemos recurrido primeramente al canal Terrazocultor de José Manuel, un sitio con multitud de tutoriales en el que se puede aprender mucho.

 

Arma tu primer circuito en la protoboard
del canal Caty

 

Por qué hay diferentes enchufes y tomas de corriente en el mundo

Se calculan hasta catorce modelos distintos, lo que puede provocar más de un quebradero de cabeza si se viaja

ABC Tecnología  :: J. M. Sánchez

La situación es habitual. Un ciudadano español viaja a EE.UU. Es el sueño de su vida o, sencillamente, lo hace por motivos laborales. El caso es que se planta en territorio norteamericano con su teléfono móvil y su ordenador y, cuando necesita cargarlo, observa que si no dispone de un conector especial no puede hacerlo. Así que en un descuido en el que no se ha comprobado qué tipo de toma eléctrica está extendida en el destino es posible que te quedes tirado sin poder devolver a la vida ese indispensable aparato electrónico. Una brecha que puede provocar más de un quebradero de cabeza. [Gráfico elaborado por Statista]

En muchos países se emplean más de un tripo de tomas de corriente. Por fortuna, muchos productos electrónicos traen en la caja una adaptador para las regiones más extendidas. En el mapamundi de los enchufes nos encontramos con casos curiosos. Se estima la existencia de unos catorce modelos distintos. Hay que tener en cuenta que, aunque haya países que utilizan el mismo enchufe, es posible que tengan distinto voltaje, frecuencia eléctrica, o intensidad máxima admitida por la toma según el país. Esta configuración afecta, además, a los productos. Por ejemplo, en Europa se utilizan los cables que soportan entre 220 y 240 voltios, mientras que en EE.UU. se basan en 100 y 125 voltios.

Es por ello por lo que es recomendable tener en cuenta estos parámetros porque se pueden llegar a estropear los productos en caso de recibir una intensidad de electricidad mayor de la permitida por el fabricante. En caso contrario es importante emplear un conversor de voltaje para adecuarse a la potencia exigida. Pero también hay que tener en cuenta el diseño de la toma eléctrica que se utilizan en los diferentes países.

Están clasificados según los grupos establecidos por la Comisión Electrotécnica Internacional, creada en 1906 y que se encarga de publicar las normas internacionales pertinentes para todas las tecnologías eléctricas, electrónicas y demás relacionadas, aunque por ahora no ha logrado un consenso. Por ejemplo, en Europa, incluido España, se emplean los del tipo C, que se trata de dos clavijas circulares situadas en paralelo. Mientras que en Reino Unido e Irlanda la cosa cambia. Esta región adoptó el del tipo G, de tres clavijas planas. Una rara avis dentro de nuestro entorno y que provoca que como no estés atento estés «vendido».

Lo que podría ser un estándar dentro de la cultura anglosajona, se observa cómo en EE.UU. existen dos modelos, también de dos pines planas paralelas que se enmarcan dentor del tipo A. Es algo común también en países latinoamericanos como México o El Salvador y, en menor medida, en Arabia Saudí. A su vez, en estos países se utilizan los enchufes del tipo B, que consisten en dos clavijas planas paralelas con una redonda. Por su parte, en la India, Sri Lanka o Nepal se encuentran los del tipo D, que cuentan con un dibujo triangular compuesto por tres clavijas redondas.

La razón de esta situación es que, pese a que la electricidad surgió en el siglo XIX, no ha sido hasta hace más bien poco cuando los viajeros y turistas portaban varios objetos electrónicos. Entonces, los diferentes fabricantes de productos electrónicos domésticos y las administraciones de cada región optó por un tipo de enchufe propio. Hasta la fecha, no existe un protocolo que exija un modelo único y universal. Al contrario de lo que más o menos sucede en los cargadores de dispositivos móviles (empieza a extenderse el puerto USB-C), en las tomas de corriente no se ha enterrado una guerra global.

¿Qué hacer si tu enchufe no conecta al tomacorriente?

Si la forma de tu enchufe no entra en la toma de corriente eléctrica de la pared puedes comprar un simple adaptador. Existen múltiples adaptadores para viajeros con varias formas, incluso puedes viajar con una toma múltiple si tus equipos lo requieren o cuando estén las tomas llenas en hostels y aeropuertos.

Pero aún tienes que comprobar que el voltaje y la frecuencia sean correctos.

¿Cómo saber si el voltaje y frecuencia local no dañaran tus equipos mientras viajes?

  • Ejemplo 1: Si el transformador de tu celular dice  220v – 60Hz significa que no puedes conectarlo en algún país de Europa donde la norma es 230v – 50Hz, tampoco en un país de norteamérica con norma 110v – 60Hz.
  • Ejemplo 2: Si tu transformador dice 110-220v frequency 50-60hz entonces significa que es un transformador que puede funcionar en cualquier lugar con 110 ó 220 voltios y con 50 ó 60 hertz. Entonces no tienes de que preocuparte mas que de la forma del enchufe.

Por suerte últimamente la mayoría de teléfonos móviles y portátiles vienen con este tipo de norma universal que permite viajar cómodamente. De todas formas, verifícalo. Hay productos diseñados solo para ciertos mercados y no son internacionales. Por lo general maquinas de afeitar, secadoras, instrumentos musicales, u otros aparatos electrónicos específicos no tienen esta norma universal.

¿Y si mi equipo no es compatible con la corriente eléctrica?

Solo en caso de que debas usar un aparato eléctrico que no cumpla con la norma del país de destino debes usar un transformador de corriente diseñado para ese equipo (contactate con el fabricante o revisa en foros de dicho producto).

Revisa las cosas que enchufes antes de hacerlo. Incluso si funcionan por unos segundos no significa que esté bien. Si enchufas un aparato del mismo voltaje pero de distintos hertz este funcionara pero empezara a calentarse rápidamente hasta quemarse antes de que puedas darte cuenta.


Voltajes y frecuencias en el mundo. Fuente: viajeros.com

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¿Podremos crear máquinas verdaderamente inteligentes?

El llamado aprendizaje automático está conquistando la automatización de procesos, en muchos casos complejos, pero aislados

EL PAÍS | MARÍA PÉREZ ORTIZ | 1 ABR 2018 – 10:03 CEST
 

El robot Sophia, durante una feria de innovación en Katmandú (Nepal). NAVESH CHITRAKAR REUTERS

La inteligencia artificial, aún emitiendo sus primeros balbuceos, ya nos acompaña en muchas de nuestras actividades. Ha aprendido con nuestra ayuda a reconocer voces, huellas, o simplemente, patrones, allá donde los haya. Nos ofrece las nuevas e infinitas posibilidades que el universo computacional puede brindarnos: predicción meteorológica, sistemas que aprenden de nuestros gustos para hacernos recomendaciones, o traducción automática y en tiempo real entre idiomas.

El término inteligencia artificial se acuñó hace poco más de 60 años. Los albores de esta tecnología estaban plagados de optimismo: se pensó que si los ordenadores eran capaces de demostrar ciertos teoremas matemáticos o de jugar al ajedrez al nivel de los grandes maestros, ¿por qué no podrían resolver con facilidad tareas que consideramos automáticas, como reconocer caras u objetos? Las primeras predicciones apuntaban a que seríamos capaces de crear máquinas inteligentes a nuestro nivel en cuestión de unos pocos años. Evidentemente, estas predicciones se equivocaban. Después de millones invertidos, la inteligencia artificial cayó casi en el olvido durante un período de tiempo.

Hoy sabemos que las máquinas pueden aprender, pero ¿podemos crear máquinas verdaderamente inteligentes? Sí y no. El llamado aprendizaje automático está conquistando la automatización de procesos, en muchos casos complejos, pero aislados, es decir, podemos crear sistemas específicos para una determinada tarea acotada, por ejemplo, relacionada con el diagnóstico médico. Pero esto no es todo. La inteligencia artificial también está empezando a conquistar ciertas tareas de creación, llamadas generativas, por ejemplo, para crear arte, aprendiendo de poesía, pintura o música. Disponemos ya del hardware necesario para crear una máquina con las capacidades computacionales del cerebro humano. Sin embargo, no sabemos cómo hacer que aprenda. Nuestro escaso conocimiento de neurociencia es una barrera difícil de sortear, ya que la mayoría de técnicas en inteligencia artificial están basadas en lo que conocemos de nuestro cerebro y de sus mecanismos de aprendizaje.

Un ejemplo son las llamadas redes neuronales artificiales, que imitan la disposición y el entrenamiento de las redes neuronales presentes en nuestro cerebro. Se trata de unidades de procesamiento simples, conectadas y que aprenden de impulsos. En los inicios, estas redes eran relativamente simples, tomando unos datos de entrada y usando una capa de procesamiento para producir una salida. Sin embargo, el área conocida ahora como aprendizaje profundo estudia cómo entrenar redes con múltiples capas conectadas, proporcionando modelos más parecidos a nuestro cerebro. Otra de las áreas con gran potencial es el conocido aprendizaje por refuerzo, en el cual las máquinas aprenden del entorno mediante un sistema de recompensa a sus acciones, sin necesitar constante supervisión, algo más parecido al aprendizaje al que nos sometemos desde la infancia.

Hay expertos que relacionan la actual crisis con la velocidad a la que está cambiando el mercado de trabajo, como ocurrió en la revolución industrial. La automatización de las tareas inherentes a distintos puestos de trabajo dará lugar a una nueva era de trabajos más especializados en procesos de computación. Hemos de anticipar estos cambios y preparar a la sociedad para ellos. Se seguirán necesitando por supuesto expertos en todas las áreas de conocimiento, pero éstos precisarán también de un cierto dominio de estas nuevas tecnologías de automatización.

La inteligencia artificial no ha nacido para competir con nuestra inteligencia, sino para ayudarnos en nuestras tareas diarias, en su mayoría rutinarias, y, en consecuencia, mejorar nuestro nivel de vida. Sin duda mejorará nuestra inteligencia colectiva, dando paso a avances que ahora mismo consideramos ciencia ficción. Algunos de ellos pertenecen más al presente que al futuro: sistemas que aprenden de patrones cerebrales para ayudar a personas con movilidad reducida a utilizar brazos o piernas biónicas, reconocimiento de emociones en animales o detección de somnolencia en conductores analizando patrones de parpadeo, entre otros.

Se habla de que en un futuro no lejano el término humano y robot se fusionarán para dar lugar a ciborgs, humanos con acceso a un nuevo mundo virtual. Pero, ¿sabemos con seguridad hacia dónde nos dirigimos? La evolución de la inteligencia artificial dependerá solo de nosotros, sus creadores. Somos nosotros los encargados de asegurar que estos nuevos avances vayan realmente enfocados a mejorar la inteligencia colectiva de nuestra sociedad. En lo que atañe a la aplicación de la inteligencia artificial, están surgiendo distintas cuestiones relacionadas con ética o leyes, por ejemplo las que hacen referencia a la responsabilidad de los coches autónomos. Estas cuestiones son de gran importancia para la adecuada evolución de nuestra sociedad.

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La nueva normativa de uso de drones abre un filón de servicios en las ciudades


Los drones podrán sobrevolar por encima de poblaciones y personas – REUTERS

El Real Decreto que acaba de entrar en vigor en 2018 legaliza el uso de estos aparatos para el control del tráfico en las carreteras, entre otras funciones

ABC Tecnología | E. MONTAÑÉS / P. BIOSCA

Pocos días después de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publique la entrada en vigor de la nueva normativa que regula el uso de drones en España e introduce su empleo en las ciudades, la Dirección General de Tráfico (DGT) anuncia también una funcionalidad pionera para esos dispositivos. Ahora los aparatos velarán desde el aire por el flujo de la circulación en las carreteras españolas.

Ese «ahora» fue matizado pocos minutos después del anuncio por el responsable de la DGT, Gregorio Serrano, para aclarar que «durante 2018 los funcionarios de Tráfico se formarán en el empleo de drones» y su puesta en marcha será una realidad ya el próximo año 2019. Los drones se usarán tanto para el control de la movilidad como de acciones que influyen en la siniestralidad, como las distracciones al volante con el teléfono móvil, responsables del 32% de los accidentes del año pasado. Lo curioso es que esa operatividad será compatible con los helicópteros Pegasus y más radares móviles acoplados a los equipos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, destinados ambos a sancionar las infracciones de tráfico y velar por el cumplimiento de las normas en carretera. Según Serrano, hace falta más control, porque muchas muertes todavía se vinculan con pisar demasiado el acelerador.

El responsable de Tráfico, que compareció este miércoles en rueda de prensa para dar cuenta del balance de la siniestralidad vial durante 2017 (cuando hubo 1.200 muertos en vías interurbanas, más de un 3% por encima que el año anterior), señaló que la finalidad del uso de drones no es la de recaudar, sino la de garantizar la seguridad vial, aunque desde algunas asociaciones ya se haya cuestionado la medida. «Se trata de una medida colorista. Los radares y los drones jamás lograrán reducir la siniestralidad vial», alega Pedro Javaloyes, portavoz de la asociación en defensa de los conductores Dvuelta. Serrano rebatió ayer esta afirmación al asegurar que España «es el país con menor número de radares fijos por millón de habitantes de Europa» y que el manejo de los drones va a incrementar el cuidado por parte de los conductores al volante. La regulación de los drones se hará mediante Real Decreto, que ya está preparado, comentó a la prensa Serrano.


La ley española se rige a los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Los drones no podrán sobrevolar por encima de los 120 metros de altura ni cargar más de 10 kilos de peso


El control aéreo del tráfico es uno más de los nuevos escenarios operacionales previstos y ya legales para los drones en nuestro país, acorde con la nueva normativa vigente desde el 30 de diciembre. Con este reglamento, los aparatos podrán volar en espacio aéreo controlado, realizarán vuelos nocturnos, sobre reuniones de personas al aire libre o impulsarán nuevas actividades urbanas, siempre que cumplan los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Requisitos exigidos

Dichas especificaciones redundan en medidas relativas al uso recreativo de los drones. La ley recoge una serie de limitaciones, como que los vuelos se realicen, por lo general, fuera de los entornos urbanos, de día, alejados a más de ocho kilómetros de los aeropuertos, siempre a la vista, a un máximo de 120 metros del suelo, en condiciones meteorológicas adecuadas, en espacio aéreo controlado y sin poner en peligro a personas y bienes en tierra.

«El campo de aplicación de este tipo de aparatos es extensísimo», afirman a ABC desde la Agencia Estatal, organismo encargado de otorgar los permisos para este tipo de operaciones. Junto a los servicios ya conocidos prestados en la agricultura, topografía o vigilancia, explican desde AESA, «cada día surgen nuevas aplicaciones, como el uso de drones para el control fiscal, por ejemplo, de propiedades declaradas como zonas no urbanizadas, o en la lucha contra los grafiteros, como ya se hace en Alemania». En el municipio valenciano de Algemesí, por ejemplo, ya se usan drones para vigilar los hurtos de campo de naranjas.

También se podrán emplear en otros ámbitos como la limpieza de rascacielos, la inspección de fisuras o daños arquitectónicos de monumentos emblemáticos, así como el control de plagas de mosquitos, vigilancia de la actividad volcánica, las crecidas fluviales, localizar bancos de pesca, investigar la vida salvaje o la filmación de películas, entre otras muchas. «Cuantas más utilidades, cuanto más desarrollo tecnológico y normativo, más crecimiento se requerirá a los profesionales del sector, no sólo a los pilotos», señalan desde AESA.


Hasta ahora, el único escenario operativo legal eran vuelos de día y en zonas rurales, fuera de las ciudades. Con la nueva ley, en zonas despobladas el radio de visión de 500 metros se amplía otros 500 metros, siempre que se vea el dron


Casi 3.000 empresas

Desde 2014, cuando tuvo lugar la aprobación del primer marco regulador temporal para actividades con drones, se han habilitado en nuestro país casi 3.000 empresas operadoras, además de 3.693 pilotos y 4.283 dispositivos. «La anterior legislación no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando durante estos meses», afirman desde AESA, que espera un «importante impulso» en este ámbito con la ampliación de esta regulación, plasmada en un Real Decreto.

De momento, según datos de la agrupación de seguridad aérea, la actividad más demandada entre los permisos solicitados es la de «fotografía, filmaciones y levantamientos aéreos», con más de 1.600 dispositivos controlados que se dedican a esta tarea. Siguen la vigilancia aérea (525 drones), las operaciones de emergencia y salvamento (425), actividades de investigación y desarrollo (359) y la publicidad aérea (274), aunque se reciben solicitudes para una decena de operaciones más.

Siniestralidad de los drones

Sin embargo, los datos sobre la siniestralidad de los drones no son alentadores: la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha registrado en los últimos cinco años 606 incidentes, 37 de ellos clasificados como «accidentes». Por su parte, el Gobierno de Portugal, uno de los países con una legislación más permisiva para el sector, tuvo que rebajar a 120 metros de altura como máximo el vuelo de estos dispositivos y prohibirlo en las áreas de aproximación y despegue de un aeropuerto, a semejanza de Reino Unido, donde se multiplicaron los sucesos con drones implicados.

«Es importante que se haga un análisis profundo sobre las serias consecuencias de un impacto con un dron, ya que llevan unas baterías eléctricas que contienen litio, que es el elemento sólido más ligero», advirtieron desde el sindicato de pilotos Balpa (Asociación de Pilotos Aéreos Británicos), que exigía una regulación de estos dispositivos para evitar futuros incidentes.


En EE.UU. se reportaron solo en seis meses un total de 582 incidentes con drones


En Estados Unidos, solo en el primer semestre de 2016 se notificaron 582 incidentes parecidos, tras la puesta en marcha de la normativa que obligaba a los propietarios de drones a registrarse en una base de datos pública. En junio de ese año, establecía nuevas condiciones de la ley, como límite de volocidad (a 160 kilómetros por hora), o informar de su actividad al control de tráfico aéreo si planeaban volar sobre áreas con mucha población o con tráfico aéreo pesado.

«De la seguridad depende el futuro del sector. Todas las posibilidades que tiene el desarrollo de los drones se acabarían si no fuera así. Hay que garantizar la seguridad del resto de las aeronaves con las que comparten el espacio aéreo, hay que asegurar que nada ni nadie corren peligro y, por supuesto, que estas aeronaves pilotadas por control remoto no son utilizadas de forma ilícita», señala al respecto de la polémica AESA. «Sin seguridad no hay sector», dice el organismo estatal.

El futuro como repartidores aéreos

Algunas grandes compañías de comercio y logística, con el gigante Amazon a la cabeza, aseguran que el futuro del reparto de mercancías está en los drones. «Algún día, los vehículos Prime Air -el proyecto de Amazon basado en la entrega de paquetes por aeronaves no tripuladas- serán tan normales como hoy lo son los camiones de reparto de correo que recorren las carreteras», alegan desde la empresa. De hecho, ya se realizan entregas de medicamentos y sangre por parte de los hospitales por encima de los atascos, aunque solo en casos excepcionales y en situaciones de emergencia.

¿Será ése el futuro? Sobre si se podrán ver drones transportando mercancías, como una suerte de «repartidores aéreos», desde AESA son rotundos: «El uso de drones como medio de transporte, ya sea de pasajeros o mercancías, no está contemplado, una vez que no se han dado a nivel internacional condiciones objetivas de seguridad para realizar ese tipo de operaciones».

Con todo, la norma española abre las posibilidades de un sector controvertido y será un «campo de pruebas» para la legislación comunitaria europea, la U-Space, que llegará en el año 2019 y de la que ya existe un primer borrador, que aún debe ser pulido por la Comisión Europea. En España se está trabajando muy bien a nivel regulatorio, dijo a Efe el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, Israel Quintanilla, con una integración paulatina de los drones en la vida cotidiana.

+INFO:

Convocadas pruebas de acceso a Ciclos Formativos

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha convocado el 19 de marzo las pruebas de acceso a Ciclos Formativos de Formación Profesional de Grado Medio y de Grado Superior.

En los siguientes enlaces puedes acceder a tanto al texto de la convocatoria como a las solicitudes de inscripción:

Grado Medio

Grado Superior