Pasar horas y horas delante de los apuntes o el ordenador forma parte de la vida académica, pero terminar el día con dolor de espalda, cuello o cabeza no debería ser normal. Desde el departamento de Seguridad y Medioambiente queremos darte las claves de la ergonomía aplicada a tu estudio.
No se trata solo de comodidad; una buena postura mejora la concentración, reduce la fatiga y, a largo plazo, evita lesiones. ¡Toma nota de estos consejos para preparar tus exámenes de forma saludable y notarás la diferencia!
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La regla de los 90 grados (Tu postura base)
Tu cuerpo te agradecerá que mantengas una postura neutra. Para conseguirlo, busca los 90 grados en tres puntos clave:
- Espalda y caderas: Siéntate bien atrás en la silla, apoyando la zona lumbar. El respaldo debe formar un ángulo de 90° a 100° con el asiento.
- Rodillas: Las piernas deben formar un ángulo recto, evitando cruzar las piernas o sentarte sobre una de ellas.
- Pies: Tienen que estar completamente apoyados en el suelo. Si no llegas, utiliza un reposapiés (o un par de libros grandes en su defecto).
- Adiós al «cuello de texto» (Pantallas y apuntes)
El peso de nuestra cabeza se multiplica a medida que la inclinamos hacia adelante. Para evitar la sobrecarga cervical:
- La pantalla, a la altura de los ojos: El borde superior del monitor o portátil debe quedar a la altura de tu mirada horizontal. Si usas portátil, plantéate usar un soporte y un teclado/ratón externo.
- Usa un atril para los apuntes: Estudiar con los folios totalmente planos en la mesa te obliga a forzar el cuello. Un atril (o colocar los apuntes apoyados en una carpeta) cambiará por completo tu postura.
- La iluminación: Tu aliada contra la fatiga visual
A veces el cansancio no es físico, sino visual. Forzar la vista provoca dolores de cabeza y pérdida de concentración:
- Prioriza la luz natural siempre que puedas.
- Si usas flexo, colócalo en el lado contrario a la mano con la que escribes para no hacerte sombras.
- Regula el brillo de las pantallas: no debe ser superior a la luz ambiental de la habitación.
4. Dosificar es clave: la importancia del descanso
La mejor postura es la que dura poco. El cuerpo humano está diseñado para moverse, por lo que estar estático cuatro horas seguidas es perjudicial, por muy ergonómica que sea tu silla.
- Cada 50 o 60 minutos de estudio, levántate. Camina un par de minutos, estira los brazos, mueve el cuello suavemente y mira por la ventana hacia un punto lejano para relajar los músculos oculares.
- Hidrátate regularmente, y notarás cómo aumenta tu nivel de concentración.
Estudiar de forma inteligente también significa cuidar tu salud. Pon en práctica estos consejos hoy mismo y notarás la diferencia en tu energía y en tu rendimiento. ¡Mucho ánimo con el estudio!
















