En la era del «siempre encendidos», la línea que separa nuestra vida real de la digital es cada vez más delgada. Las TIC han difuminado la frontera entre la vida profesional y personal, dando lugar a un riesgo psicosocial emergente: la Hiperconectividad laboral.
El enfoque técnico: ¿Qué dice las estadísticas?
Según el reciente estudio del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) sobre Hiperconectividad y Salud Mental (2025), la disponibilidad permanente no es solo una «costumbre», sino una sobrecarga cognitiva que impacta directamente en nuestra salud mental. Algunos de los síntomas que ocasiona son los siguientes:
- Trastornos del sueño: Es el indicador más frecuente, afectando al 63,13% de los trabajadores analizados.
- Tecnoestrés y Tecno invasión: Sentir la obligación de responder al instante (telepresión) genera una activación psicofisiológica que deriva en ansiedad y agotamiento.
- Infoxicación: La incapacidad de procesar el flujo incesante de información real genera un aumento de la carga de trabajo mental, tanto cuantitativa como cualitativa.
Previniendo el problema desde el aula
En nuestro instituto hemos decidido que no basta con hablar del problema; hay que medirlo para entenderlo, y ofrecer a nuestros alumnos herramientas para afrontarlo. Por eso, a lo largo de este curso hemos querido explorar diferentes formas de abordar la cuestión. El Departamento de Fabricación Mecánica encabezado por Nicolás y en colaboración con nuestra orientadora, Cruz han implementado un pequeño experimento para que nuestro alumnado tome conciencia del impacto de las pantallas en la salud mental.

Algunos participantes y profesores posando en el taller
¿En qué consiste el experimento?
Mas allá de prohibir los móviles en el aula, tratamos de acompañar al alumno aportándole consciencia sobre el abuso de las pantallas y un mundo caracterizado por los estímulos.
- Medición ¿Cuántas horas pasas pegado a la pantalla? Vamos registrando las horas que el alumnado invierte utilizando el móvil. No basta con suponer, sino de trabajar con datos reales.
- Análisis ¿Cómo te hace sentir este hábito? Con el apoyo de Cruz, esos datos se transforman en una reflexión sobre el bienestar emocional. ¿Cómo nos sentimos después de tres horas de scroll infinito? ¿Qué dejamos de hacer por estar pegados a la pantalla?
- Menos tiempo de pantalla es más vida. El objetivo final es ambicioso pero vital: reducir el tiempo de pantalla para recuperar el tiempo de vida, de taller, de estudio y de conversación cara a cara.
Nuestro enfoque es que no se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a ser sus dueños y no sus esclavos. Medir nuestro consumo es el primer paso para recuperar el control.

Uno de los alumnos muestra el registro de horas semanales
¿Por qué es tan importante protegerse de la hiperconectividad?
La Fabricación Mecánica requiere precisión, paciencia y una atención plena en la tarea física, algo que la hiperconectividad destruye. Al medir el tiempo de móvil, los alumnos se dan cuenta de que su rendimiento disminuye significativamente cuando dedican más tiempo a la pantalla que a otros hábitos como el descanso, las interacciones sociales presenciales, o el deporte.
Por su parte, Cruz, desde el Departamento de Orientación, les explica conceptos que explican este fenómeno y cómo evitarlo: qué es la dopamina, cómo funciona nuestro cerebro, el poder de los hábitos. El objetivo último es cuidar la salud mental de nuestros jóvenes, fomentar relaciones más sanas y directas y aumentar su energía y bienestar.

Comentando con el profesor los avances.
Un Reto para toda la Comunidad educativa
Queremos que este proyecto sea una invitación para todos. Os animamos a revisar vuestro propio «tiempo de uso» en los ajustes del teléfono. Quizás la cifra os sorprenda y os anime a ajustar vuestros hábitos.
Desde el instituto, seguiremos trabajando para que nuestros alumnos salgan preparados no solo con las mejores competencias técnicas, sino también con las competencias personales y sociales necesarias para navegar en un mundo digital sin naufragar en él.
¡Menos pantallas, más conexiones reales!















